1.- El amor paternal de Dios

1.- EL AMOR PATERNAL DE DIOS (amor personal e incondicional)

 

Dios te ama como PADRE AMOROSO, de forma personal e incondicional.

 

Seas quien seas: hombre o mujer, negro o blanco, raza pura o mestizo, rico o pobre, culto o sin preparación; empresario, profesionista, empleado, obrero o campesino.

 

Él te ama y te acepta por lo que eres, no por lo que tienes, o lo que sabes hacer, o por la posición o nivel social que tienes.  No importa lo que hayas hecho.

 

Eres hijo de Dios, hecho a imagen de Dios.  Sé consciente de esa dignidad.

 

Y su amor es fiel y firme, siempre seguro, no falla nunca, en ninguna circunstancia y por ningún motivo.

?Porque el Señor es bueno y su amor es eterno? (Sal 100,5)

 

?¿Acaso olvida una madre a su niño de pecho, y deja de querer al hijo de sus entrañas?

Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré? (Is 44, 15)

 

?Aunque las montañas cambien de lugar y se desmoronen los cerros, no cambiará mi amor por ti

 

¡Dios mismo te lo está diciendo a ti, ahora, en su Palabra!     

 

Como Creador tiene un plan de amor para ti: y es que logres la plenitud y felicidad desde este mundo, y definitivamente en la eternidad.  Que alcances la planificación en todo lo positivo y bueno, en todo lo que te realice: en tu persona individual, cuerpo, alma y espíritu; en tus relaciones familiares y personales; éxito en tu trabajo por tu entrega responsable; logrando gozar de los suficientes bienes materiales para la honesta y adecuada sustentación y desarrollo integral de ti mismo y de tu familia.

 

Como Padre Providente, siempre está pendiente de ti y te cuida en todo y en cada aspecto de su ser y de tu vida: hasta de cada cabello? más que a los lirios del campo o las aves del cielo? hasta en el más pequeño detalle.  ¿Te habías dado cuenta de eso?

 

Escucha y atiende a lo que Dios mismo te dice en su Palabra:

?Y ahora, así dice el Señor; el que te creó. No temas que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre y eres mío. Y es que tú vales mucho para mí, eres valioso y yo te amo. No temas que yo estoy contigo" (43,1-4-5)

 

Él nos ha hecho y hacia Él caminamos.  De Él venimos y a Él vamos.  Es el Principio y el Fin.

El Alfa y la Omega.

 

Sólo Él sabe cómo y para qué estamos hechos, y cómo funcionamos adecuadamente, como individuos y como sociedad.  Su ley  y sus mandamientos son como el instructivo de un aparato, el manual de instrucciones.

 

Y para eso nos equipó y capacitó a cada uno con dones y talentos concretos: inteligencia creativa y voluntad libre, sentimientos y emociones.

 

Y puso todo en nuestras manos, como administradores de su creación, para guardarla sin destruirla, y transformarla con nuestra iniciativa y trabajo creativo, para nuestro beneficio, servicio y utilidad para todos; con espíritu agradecido, alabando y bendiciendo su Nombre.

 

Él es nuestro fin y centro de gravedad: nos hiciste para Ti, Señor, y nuestro corazón anda siempre  inquieto, corriendo y buscando desasosegado por todas partes, hasta que encuentra su lugar y descanso en Tí; llenando y saciando toda la sed, es decir, nuestros anhelos legítimos y nuestras auténticas necesidades profundas, de cada individuo y de toda la humanidad.

 

?Llamado por tu nombre?, es decir, a ti personalmente, de forma individual, insustituible, no intercambiable por nadie.

 

Desde que Dios es Dios pensó en ti? y te amó? por eso existes y estás aquí, si no, no existirías.  ?Con amor eterno te he amado?? y te sigo amando: por eso dice ?he reservado gracia para ti?, amor para ti en concreto, de forma permanente.

 

Y en Mamá María, nuestra madre, siempre inseparable de la presencia de Dios, encontramos el rostro maternal de Dios y su cuidado amoroso y providente para nosotros.

 

Salidos de sus manos nos pone en el paraíso,  símbolo de felicidad plena.  Todo era y todo debería seguir en armonía y en orden: en salud corporal y mental, en las relaciones humanas, y en la armonía con y en dominio sobre la creación.

 

Salidos buenos de su poder creador, nos destina a la felicidad, pone todo a nuestra disposición para que logremos esa felicidad y plenitud, si seguimos su plan.

 

Y desde el principio nos invitó a una relación y comunión personal de amor con Él, como hijos y amigos.  No sólo creaturas suyas, sino amigos e hijos en su Hijo. 

 

Todos somos hijos de un mismo Padre, y todos somos hermanos, y el amor a Dios debe manifestarse en el amor al hermano, por tanto debemos tratarnos todos como hermanos.

 

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?No temas?? rechaza todo temor e inseguridad, toda falta de autoestima, de que no vales nada, de que no importas, de que no sirves para nada.

 

"Te he llamado por tu nombre..."Vales mucho para Mí; me importas. Tú personalmente, con tu historia y su situación actual. Con rostro, nombre propio, estado de vida y situación concreta en la que vives.

 

 

?Eres mío?? y todos cuidan lo que sienten suyo? ?Él nos hizo y suyos somos?. Dios mismo te dice que eres suyo.

 

Si sólo dejáramos penetrar todas estas verdades ahora en nuestro corazón? bastaría eso solo para tocarnos profundamente y transformarnos. ¡Dios me ama a mí incondicionalmente; no importa lo que sea ahora, o lo que haya sido o hecho antes?! ?Mi amor no se apartará de tu lado??

 

Después de haberlo rechazado a Él y a su amor, y habernos separado de Él por el pecado, nos sigue amando, y no nos abandona.  Nos ofrece reconciliación, salvación y Vida Nueva.

 

¿Puedes aceptar esta verdad y esta realidad en tu corazón y en tu vida en este momento?

 

¿Hay quizá algo que te lo impide?  Aunque teóricamente aceptamos esta verdad, hay diversas situaciones que nos impiden en la práctica sentir y dejar penetrar esta realidad del amor de Dios: son fundamentalmente tres:

 

1.- La imagen deformada de Dios por haber recibido una educación religiosa inadecuada en la

     casa  o en  la  escuela,  en  la manera  de  presentar  a  un Dios como  juez  rígido  o  policía 

     vengador al que se le tiene miedo.

 

2.- La imagen paterna dañada, por lo que sus padres no pudieron o no supieron dar de cuidado

     y amor expresado, o en todo aquello que los ha lastimado o dañado, con la consecuencia de

     un  niño   pequeño   interior  herido  y  dañado.   No   haber  podido  sentir  y  expresar  sus                 

     sentimientos,  reprimidos  o  avergonzados  por  ello.   No  haber  llenado  sus  necesidades

     fundamentales en el momento oportuno.

 

3.- La  propia  vida  de pecado  y  alejamiento  de  Dios  y  de  su amor, sin conocerlo ni haber         

     experimentado su acción en nosotros, como sucedería, si haciendo frío, se ponen afuera del

     calor beneficioso del rayo del sol.                                   

 

Ahora mismo necesitas abrirte a la experiencia del amor de Dios, paternal y cuidadoso.  Necesitas creerle a su Palabra.

 

Dejen penetrar ahora mismo esta verdad, y experimenten aquí esta realidad en su corazón.

 

¿Qué bloqueo pueden tener? Alguno o varios de los anteriores?

 

Se te  invita a que medites unos momentos en silencio sobre esta verdad importante y fundamental, de que Dios nos ama a cada uno de manera personal e incondicional.